This is really happening: hoy veré a Radiohead

24Mar09

HOY, Radiohead \o/

Club Ciudad de Buenos Aires. Quilmes Rock 09. Día 1. Radiohead. Martes 24 de Marzo. 18hs. Hasta ahora, 28 grados de temperatura. Es feriado, Día Nacional de la Memoria. Los tickets amarillos No. 12246 y 12247 de Ticketek no mienten. Iremos a ver a Radiohead esta tarde. Si bien es cierto, no tengo de corazón ninguna frase hecha, creo que hasta que no esté circundando el recinto del concierto no estaré completamente conciente de lo que voy a presenciar este día. Sometido a un maratónico remember de toda su impronta discográfica día y noche, las cosas por Buenos Aires, hasta ahora andaban muy calmadas para tan impresionante acontecimiento: no he visto NI UN SOLO CARTEL en las calles; o estoy yendo por las calles que no debo. Como fuere, la reventa me cuentan está inalcanzable [después de lo de Peter Gabriel, me creo cualquier cosa], pero con ese par de cartoncitos rectangulares en mi poder, eso no es de mi incumbencia. Lo que sí nos importa en Manzarock es hablarte de música, y caprichosos como somos, nos zampamos con toda la discografía de Radiohead. Incluyendo esos discos y canciones que ni ellos se acuerdan que han sacado [o ya no se quieren acordar más]. Tomátelas, Thom:

Nos quisimos tanto, Creep querido
::pablo.honey
::emi.[1993]

A mí me gusta más el ‘Creep’ de Stone Temple Pilots”, he leído y escuchado en no pocas oportunidades, esta flor de desliz a muchos imberbes, quienes consideran que soltando tamaña barbaridad, quedan exentos del aura de mal gusto que ostentan quienes solo se saben esa canción de su grupo favorito. Aquellos quienes les achacan a los ignaros del rock las posteriores genialidades que pariera la banda. Pero para qué ir tan lejos en la iniciación a la fuente de la sabiduría, si con esa sola canción, se abrió una nueva veta, digo yo. Y sino, pongámoslo así: Después de oír Creep, Seattle ya no parecía ser tan bacán. Para qué castigarse oyendo los gritos desaforados de Cobain, si Thom Yorke podía cantar mejor. Para qué complicarse aprendiendo los licks de Stone Gossard, si Jhonny Greenwood nos desmoronaba al deshacerse su muñeca en las cuerdas. Queriéndolo aceptar o no, de privarnos de esa canción pudimos nunca haber tenido el interés que se tuvo con lo que vino luego, ya no solo hablo de lo que ellos sacaran después. Y se temía lo peor. Que fueran el típico grupo-de-una-canción [incluso dentro del mismo álbum]. Que su segunda entrega no nos ofrecieran un “Creep #2” [cosa que nunca pasó, desde luego, para bien]. Que Stone Temple Pilots sacaran “Creep #2” [cosa que nunca pasó tampoco, y otra vez para bien].

Nunca estuve al tanto de la interna de la banda en esas épocas, pero sabido es que los 5 muchachos la dejaron de tocar por muchos años, y muchos fans aplaudieron la decisión. Fui de los que nunca movió las palmas, pero debo reconocer que si pudiera, les pediría que nos regalasen otra joyitas escondidas de este primer disco durante su visita a Buenos Aires. [De todas formas, creo que dice mucho que haya gente que no sepa cómo se llama el disco que la contiene.] Pablo Honey es un disco que más que logros, tiene muy buenas intenciones, que necesitaban del segundo disco, el de la realización grupal. El detalle es que cuando por fin todo les sale bien, llegan a un punto de calidad tan culminante en la canciocita de marras, que no sabes bien qué pensar del resto en comparación. La nobleza pop de Pablo Honey es honesta, pero ahora a la distancia podría parecer que incluso esa canción que les dio todo en sus inicios es de otro disco completamente distinto. Hces la más fácil, que es comparar. Entonces, “Stop Whispering” te suena a House Of Love; “Anyone Can Play Guitar” tiene el vuelo space de Spacemen 3, con un toque pop-solemne a lo U2, tipo “Bullet The Blue Sky”; “Lurgee” tiene todo lo que cualquier banda en Inglaterra que nunca hubiera podido concebir el track 2 de este disco, hubiese grabado. Eso es por así decirlo, aceptable. Pero, niño, que me vengas a preferir la de los Pilots… you’re a weirdo.

::todavía.quiere.a.pablito_el.manza
.::.

Baby, I've got the bends
::the.bends
::emi.[1995]

Si de fanaticada se trata, creo que muchos nos hicimos fans de los de Oxford por éste disco. Porque sin tener el hit arrasador que ninguneaba cualquier otra canción que lo acompañaba, como en el álbum debut, aquí sí se siente una armonía, un sonido, un disco en su sentido más cabal desde “Planet Telex” hasta “Street Spirit”. Cuando Radiohead aún se preocuapa no por las estructuras sino por las canciones, cuando Yorke quería cantar, no armar cadáveres exquisitos con bits y letras. Las guitarras de “Just” hasta ahora sacuden cabezas, las almas en pena aún se congojan con “Street Spirit (Fade Out)”, y quienes buscaban “otro” hit-single, se saciaron con “My Iron Lung”. Si de fanaticada se trata, qué mejor que rendirle homenaje que formar tu banda bajo los códigos de este album, porque no me digan que desde Muse hasta Coldplay, años luego, no le prendía velitas a este lp. Y, la verdad sea dicha, fue el último original que compré del quinteto. El único que sigo escuchando de largo. El disco que me hizo fan. Que luego casi renuncio, es cierto. Pero nada que “(Nice Dream)” nunca pudo arreglar. If you think that you’re strong enough…

::alma.en.pena_el.manza
.::.

¿Cómo se dice
:: ok.computer
::emi.[1997]

Hasta el día de hoy desconozco la exacta razón por la que un buen amigo mío [quien ya vio a la banda años antes], cuando ambos aún creíamos que la universidad era para nosotros, me dijo “seguramente a ti no te gusta el OK Computer, ¿verdad? Ya sabía”. Sí me gustaba entonces, y me sigue gustando hasta hoy, pero creo entender por qué soltó aquella afirmación. Tal vez porque vislumbraba en las composiciones de los ingleses, visos de ruptura con su pasado, y una puerta medio abierta a las sinfonías de aislamiento y desasosiego cibernético en la que las luces de la post-modernidad se iban colando. El acaparamiento mediático de OK Computer resultó intragable para quienes ya entonces volteaban la cara cada vez que MTV o tu FM favorita les daba cabida. Tal exposición afectó hasta a la propia banda. Tildados de genios de nuestra generación, el disco de los noventa, la música del rock de nuestra era. Pero, ¿era para tanto? OK es un The Bends grandilocuente y épico, y puede significar, haciendo un paralelo en magnitud, lo que entonces significó el disco del 95. Lo que no puedo negar es que, después de éste no escuché un disco completo de Radiohead. Lógico, me fue difícil luego de “Let Down”, “Paranoid Android” y “Karma Police” encontrar en sus posteriores partos la fría calidez y la conmoción emocional que me provocaron tales preciosuras, algunas de las cuales seguramente me harán lagrimear esta noche. Pasada esta tormenta, llegó la calma. La gélida calma. La era del hielo se avecinaba.

::digitalizó_el.manza
.::.

Mates A
::kid.a
::emi.[2000]

El Virus del año 2000

Llegado el siglo XXI, junto a la amenaza del Y2K, Radiohead nos hacía entrega de un nuevo disco. La expectativa era más que enorme. Millones de fanáticos se relamían por saber a qué sonaría la cuarta producción de una banda que para ese entonces ya mostraba ribetes de legendaria. Después de casi tres años, el quinteto de Oxford retornaba luego de la que para muchos hasta ese entonces había sido su obra maestra, OK Computer. Se cuenta por ahí que Thom Yorke, líder y reconocido hombre orquesta de la banda, soñaba con sonar a las que entonces fueron sus bandas de cabecera: Tortoise [en la que hasta hoy en día se considera la placa perfecta para los “viajeros”: Millions Now Living Will Never Die] y Autechre [con la mejor producción electrónica de los noventas: Amber]. Con la clara idea de seguir transmutando su sonido inicial [más exactamente, dejar de lado cualquier vestigio que los relacione al Pablo Honey, y mucho más aún, al britpop noventero del The Bends], estos cinco ingleses se propusieron bosquejar un lado B de su tercera placa. Mucho más electrónicos [aunque con uno que otro guiño al Radiohead "de siempre": "How To Disappear Completely", "Optimistic" y "Motion Picture Soundtrack", son un claro ejemplo], y bastante más instrumentalizados (erigiendo así la figura del multi-facético, Johnny Greenwood] elevaron a otro nivel su electrónica inteligente vocalizada. Los resultados: Quizás el disco que más expectativas originó durantes los inicios del 2000, pero cuya proyección comercial fue decayendo en caída libre [razón por la cual a mediados del 2001, no era sorpresa encontrarlo en oferta en las “grandes” discotiendas]. La fanaticada de Radiohead no quedó disconforme, pero sí bastante confundida. Llámesele crédito, el cual era bastante grande. Sin embargo, muchos de ellos terminaron cuestionándose, luego de infinitas escuchas al disco: “Comprendo el por qué de “Fitter, Happier”; pero, ¿de qué trata “Treefingers”?[Nota de El Manza: Y hasta ahora ni responden, habráse visto...]. Finalmente, se dijo por ahí que al líder de Radiohead, entre el OK Computer y el Kid A, todo le sonaba al sonido de una refrigeradora; no sé, quizás por ahí esté la respuesta a tal cuestionamiento.

::fit.and.happy_daniel.aliaga
.::.

¿Así sonó Radiohead? Ni me acordaba
::amnesiac
::emi.[2001]

After years of waiting…

En los lejanos inicios de este siglo, por aquellos días donde el tiempo sobraba y el dinero me era casi inexistente, solía esperar con ansias la salida del nuevo álbum de mi banda favorita. Así es, compraba el CD, sí, el disco itself. Acababa de recibir nomás el Kid A, y ya me encontraba repitiendo el proceso en Amazon, con tarjeta de crédito virtual, y el restante del sueldo de practicante. No había dudas al respecto, me rehusaba a darle play a los MP3s filtrados, debía escuchar Amnesiac “en original”, edición limitada para coleccionistas only.

El Chico A fue un parto del nuevo milenio, un esforzado parto tras ese traumático éxito llamado OK Computer, un alumbramiento que resultó siendo mellizos. Kid A vino con su Amnesiac. Fue entonces por aquellos años 2 miles entonces que decidí cierta identidad virtual que mantengo hasta estos días, irónicamente casi perdida en mi memoria: amnesiac, kid a, amnesic_kid, amnesico. Ese contexto tan particular me permite acercarme, más que con nostalgia, con cariño sincero a este álbum. “I’m a reasonable man / get off my case”.

La grata sensación que me causó rápidamente el Kid A, algo de ese sonido electro que (re)descubrí al escuchar al entonces reinventado Radiohead, algo de eso encuentro nuevamente en este disco, aunque con menos entusiasmo todo hay que decirlo. Ejemplos mayores están en los beats de las abridoras Packt Like Sardines in a Crushd Tin Box y en Pulk/Pull Revolving Doors. La voz críptica, robótica, por momentos ininteligible, de Thom no impidió que me sumerja en ellas, y con ellas además en el universo que había creado junto al así llamado Stanley Donwood and Tchocky, imaginería presentada en forma de libro vestido en rojo, plagado de osos y minotauros llorosos.

El álbum incluye además canciones, digamos, más convencionales como Knives Out, el tema sad pop del disco, la rareza, el gen que no quiere morir desde The Bends, “quiero que sepas que / él no va a regresar / mírame a los ojos / no voy a regresar”; o Pyramid Song, el primer corte del disco, el single que los fans esperaron por casi cuatro años de sequía radial; y algunos temas menos accesibles como Dollars and Cents, con los arreglos para orquesta de Jonny Greenwood (adelantando lo que haría luego en los soundtracks de Bodysong y ya con maestría en There Will Be Blood). Las dos últimas han sido presentadas en vivo la semana pasada en el Foro Sol del DF mexicano.

Morning Bell/Amnesiac es a todas luces el track que une este álbum con su hermano forzadamente mayor. Un tema que presenta claramente imágenes muy violentas, ahora con más dramatismo que en su versión del Kid A, casi describiendo la intimidad de una familia en crisis. “Cut the kids in half”, refleja el mundo real, el chico A y el chico B aparecieron por separado cuando bien pudieron nacer como una unidad. Exigencias de la industria discográfica a la que ya no pertenece la banda.

En los primeros conciertos de su gira latinoamericana, en México y Brasil, Radiohead viene tocando además de las dos mencionadas anteriormente, You and Whose Army?, I Might Be Wrong y la fabulosa Like Spinning Plates, un caprichoso ejercicio de estudio que algunas bandas realizan en ocasiones, aquel que consiste básicamente en “ver qué pasa si grabamos al revés”. Los resultados, como en este caso, suelen ser sorprendentes (se supone que “I Will”, aparecido luego en Hail to the Thief, fue el origen de estos platos giratorios). Por supuesto la versión en vivo es más forward que backward, ahí los efectos de laptop son los menos, el piano predomina.

Puedo estar equivocado, pero siento que este es un disco imposible de escuchar de un tirón, si lo intentas, no hay que ser amnésico para olvidar dónde fue que dejaste de prestarle atención. Es un álbum sí para escuchar, pausar, repetir, y retomar ahí donde te quedaste la última vez. “Have ourselves a good time”.

::chico.a_laslo.rojas
.::.

Hurra al download
::hail.to.the.thief
::emi.[2003]

De regreso a casa

Se contó en cierta ocasión que algunos de los integrantes de Radiohead, comandados por el excelentísimo baterista Phil Selway, quien sentía que su participación en la banda disminuía en relación inversamente proporcional a la experimentación rupturista de Thom secundado por Johnny, confesaron [por supuesto que sin que lo supiera el buen Thom Yorke]: “Ya nos habíamos cansado de tanta mierda; felizmente volvimos” Bueno, así dicen por ahí; y no neguemos que sería paja que así lo fuera. Lo cierto es que después de andar transitando bastante por terrenos inhóspitos de la electrónica y la experimentación; para la gran mayoría de sus fans, los cinco grandes de Oxford retornaron al formato tradicional. Melodías tristes protagonizadas por la conmovedora y lastimera voz de Thom [en el buen sentido, si es que lo hay], que acompañadas de descargas guitarreras en los coros y finales de algunas de las canciones [la excelente "2 + 2 = 5", así como el primer single "There There", son perfectos ejemplos], caracterizaron un disco que fue quizás el de menor difusión en lo que va de su extensa carrera; y que bien pudiera considerarse como una reversión, algo más electrónica y avantgarde si se quiere, de lo que fue en su momento el excelente Pablo Honey. Siempre resulta complicado volver a adaptarse. Tomando en cuenta además, que algunos ya nos habíamos acostumbrado [y en vista de eso, agradecimos un tema como "Myxomatosis"]. Lo que no quita que la gran mayoría siguiera sintiéndose afectado [tanto para bien, como para mal] por temas como “Sail To The Moon”, “Scatterbrain” y la preciosa “A Wolf At The Door”. Es ese arranque del disco, con el cable acomodándose a un amplificador, no podía ser en absoluto de mal augurio. Siento que Radiohead lo volvió a conseguir con su fanaticada; nosotros, y quizá la gran mayoría de su público, sentíamos que los tenían de vuelta.

::no.les.pidió.la.luna_daniel.aliaga
.::.

Allá vamos. Un marzo inolvidable. Amén, hermanos.

  • Que lo disfrutes viejo, yo ya estoy en Perú otra vez :( pero ando emocionado con ganas de escribir mi reseña carioca.

    Hice el fondo sonoro para 2 minutos previos y 1 minuto posterior al meomento exacto de nacimiento de mi sobrina con treefingers. Quedó de putamare. Para mi ahi el por qué de esa canción.
  • Esperamos las respectivas reseñas entonces (las dos). Yo soy de los que se queda en Lima :-(

    PD1: Manza, toma todas las fotos que puedas.
    PD2: Mi disco favorito de RH sigue siendo The Bends
  • bien ahi con la MAC
  • pablo honey, es fuerza lastimera pueril
    the bends es simple y precioso,
    ok computer, obra maestra, hito musical de casi todo el 'rock' ke se hizo despues
    kid A, grata electronica sorpresa de digestion lenta
    amnesiac, es el lado B del Kid A (sin perder identidad), pero un poco menos oscuro, con más color (tonalidad roja)
    hail to the thief, es el saludo al ladron: despertar para gritar junto con guitarras electricas, y bateria.

    in rainbows, es la madurez tomando un poco de todo lo anterior.

    yo los veo el 27 en chile,
    podre morir trankilo
    slds
  • VH
    Yo jamás los veré,

    podré dormir tranquilo.
  • Manza! La cagaditaaaaa, que suerte la tuya, Radiohead y en Buenos Aires, y Bafici! ¿Es bueno estar vivo no? Un fuerte abrazo.

    Lucho.
  • Javier
    Felicitaciones.

    Manza, cuando quiero ver entradas pasadas y hago click en "older", me sale esto:
    Oh no! You're looking for something which just isn't here! Fear not however, errors are to be expected, and luckily there are tools on the sidebar for you to use in your search for what you need.

    Qué pasa, cómo hago para verlas?
  • Daniel
    Qué chévere el post y que hayas podido verlos en vivo.

    En una "Total Guitar" que tengo, del año 98, cuando aún sonaba el Ok Computar, el gran Ed O'Brien dijo que iban a cambiar el sonido de la banda... porque la voz de Thom era tan, pero tan emotiva, que podía cantar sobre "un jardinero cortando el pasto" y aún así lograr que la audiencia derramara algunas lágrimas. Y bueno, pues, al buen Thom eso ya le estaba hartando. Supongo que por eso se retó a sí mismo con un disco lleno de bits y bytes como el Kid A.
  • Genial! Ni yo que soy tan hincha le tomo foto a mis tantisimas concert tickets, anyway.
    bye bye saludos.
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